viernes, 20 de noviembre de 2009

Cursilerías

Todas las cartas de amor son ridículas
No serían cartas de amor si no fueran ridículas.

También escribí en mis tiempos cartas de amor
y todas fueron ridículas.

Las cartas de amor, si hay amor, tienen que ser ridículas
Pero, al final, son ridículos los que nunca han escrito cartas de amor.

Por eso, quiero escribir sobre ese tema tan cursi al que nadie se escapa.

El amor es cursi, huachafo y por demás estrafalario
Pero no demostrarlo es vivir encadenado
Preso en el infortunio del ocaso de un destino desolado
Que se va maximizando y empeorando
Al secarse el cántaro de ilusión
Que te da una vida llena de retribución.

Como si uno no fuera suficiente uno se enamora
Como si realmente necesitáramos a otra persona
La debilidad viene de la necesidad
Y uno es débil y vulnerable cuando empiezas a amar
al exponer a grosso modo tu cuerpo y tu alma
Tu mente y tus ideas, tu más intima confianza
Tu tiempo y tu dinero, el compartir de tus alegrías
Como también de tus tristezas, como de tu soledad
Más escondida que empiezas a compartirla con alguien más
Que, al igual que tú, se despoja de esa barrera de reserva
Y el muro que levantaste por seguridad.
Se quebranta como hojas de cristal.

Tus virtudes y defectos salen a la palestra
Y uno se siente expuesto y desnudo
En exhibición ante cualquier acierto o error
Perturbando tu más ahincado recato
Y Violando tu privacidad y tu espacio.

Invadido por el corazón
Que da poco espacio a la razón
El amor puede ser el fuego de un incendio
O de una rica fogata en un campamento

Tu libertad es puesta en juego
Ante algo que es de dos y ya no solo de uno
El amor hacia uno mismo está condicionado
Al ser dos en uno y uno en dos todo es distinto.

Por eso, el amor es ridículo
Pero es más ridículo no demostrarlo
Y no sentirlo y no admitirlo es un escándalo
Y no vivirlo es morir con uno mismo.

El deshielo que causa su efecto
Es duradero y patético
que es propicia por un defecto
haciendo perder el encanto
por la vida y sus cantos
que cantamos en los momentos
de sabernos amados.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Cercana distancia

Cómo describirla

Si es huidiza y se esconde de mi vista

Cómo mirarla

Si no tiene una forma definida

Cómo definirla

Si es tan compleja como la misma vida.


Cómo encontrarla

Si no tiene un lugar donde buscarla

Cómo quererla

Si tanto tiempo no voy a visitarla

Cómo extrañarla

Si me embelesa su distancia

Y cómo acercarme

Si la soledad es parte de mi alma.


Cómo decir que me encantan la distancia

Si al final la distancia es la que me aparta

Cómo decir que quiero su indiferencia

Si sólo tengo una herencia sin importancia

Llena de ilusiones y esperanzas vacías

Pero a la vez profundas como su mirada.


Cómo decir que la soledad es parte de mi alma

Si me gusta estar acompañado en el caminar

Será que me gusta la compañía de la soledad

o la compañía del silencio y de alguien más

Una mezcla de ambas

Es la más adecuada para amar.


Si al terminar del día tengo nostalgias

No importa, es el legado que llevo en la cama

Mientras duermo hasta el amanecer en las sábanas

Soñando con ir a buscarla sin saber ni su casa

Ni su nombre, y sin saber porque tengo añoranzas

Al verla, sin poder siquiera conocerla

Porque tengo ilusiones, sin poder siquiera hablarla

Y, aunque yo quisiera poder acercarme a ella

No puedo, me encanta su indiferencia y su distancia