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Mostrando entradas de noviembre, 2009

Cursilerías

Todas las cartas de amor son ridículas
No serían cartas de amor si no fueran ridículas.

También escribí en mis tiempos cartas de amor
y todas fueron ridículas.

Las cartas de amor, si hay amor, tienen que ser ridículas
Pero, al final, son ridículos los que nunca han escrito cartas de amor.

Por eso, quiero escribir sobre ese tema tan cursi al que nadie se escapa.

El amor es cursi, huachafo y por demás estrafalario
Pero no demostrarlo es vivir encadenado
Preso en el infortunio del ocaso de un destino desolado
Que se va maximizando y empeorando
Al secarse el cántaro de ilusión
Que te da una vida llena de retribución.

Como si uno no fuera suficiente uno se enamora
Como si realmente necesitáramos a otra persona
La debilidad viene de la necesidad
Y uno es débil y vulnerable cuando empiezas a amar
al exponer a grosso modo tu cuerpo y tu alma
Tu mente y tus ideas, tu más intima confianza
Tu tiempo y tu dinero, el compartir de tus alegrías
Como también de tus tristezas, como de tu soledad
Más escondida que empie…

Cercana distancia

Cómo describirlaSi es huidiza y se esconde de mi vistaCómo mirarlaSi no tiene una forma definida Cómo definirlaSi es tan compleja como la misma vida.
Cómo encontrarlaSi no tiene un lugar donde buscarlaCómo quererlaSi tanto tiempo no voy a visitarlaCómo extrañarlaSi me embelesa su distanciaY cómo acercarmeSi la soledad es parte de mi alma.
Cómo decir que me encantan la distanciaSi al final la distancia es la que me apartaCómo decir que quiero su indiferenciaSi sólo tengo una herenciasin importanciaLlena de ilusiones y esperanzas vacíasPero a la vez profundas como su mirada.
Cómo decir que la soledad es parte de mi almaSi me gusta estar acompañado en el caminarSerá que me gusta la compañía de la soledado la compañía del silencio y de alguien másUna mezcla de ambasEs la más adecuada para amar.
Si al terminar del día tengo nostalgiasNo importa, es el legado que llevo en la camaMientras duermo hasta el amanecer en las sábanas Soñando con ir a buscarla sin saber ni su casaNisu nombre, y sin sab…