miércoles, 7 de julio de 2010

Honda pasional.

A veces los sentimientos se entrecruzan con otros sentimientos y estas se cofunden con los pensamientos, y la verdad que estás sumergido en un vaivén de dudas e interrogantes de qué es lo que sientes en realidad, y si sabes lo que sientes, a veces sabes que no te conviene ese sentimiento que sientes pero el sentimiento puede más, u otras veces la razón gana al sentir a pesar de tu pesar sentimental. Entiendes algunas cosas inentendibles que no lo entiendes hasta que lo experimentas en sí, otras veces no lo puedes entender por más experiencias que tengas en el caminar de su estudioso andar. Es que uno siente sin querer, pero quiere sentir sintiendo muchas cosas de por mil, tal vez recibes más de lo que te puedas imaginar, tal vez menos de lo que te permitiste ilusionar. Es algo que no lo entiendes pero sí lo sientes, acaso ¿no se contradicen la lucha racional con la lucha pasional?, acaso ¿el sentimiento es algo que la razón no lo puede explicar?, o simplemente nos dejamos llevar, y en ese viaje al interior de la energía de nuestra esencia vital, concluimos que el amor no entiende de razones que te puedan perjudicar, sino sólo entiende las razones por la que llegaste a amar y a querer a una persona en especial.

Uno no entiende cuándo se siente enamorado, cuándo se siente ilusionado o cuándo se siente atraído o hasta cuándo uno se siente maravillado, y menos aún no entendemos si esos sentimientos son reales o imaginarios, si son caprichos o gustos momentáneos, si son nacidos por el egoísmo o por la generosidad, si son impulsados por la soledad o por la dicha de compartir alegrías y vidas hechas o desechas, si son creados por la verdad o por la ilusa fantasía nuestra o ajena, pero, lo único que sé, es que una mezcla de verdad y fantasía hace que tales sentimientos perduren dando así una nueva palabra que es el idealizar. Se puede decir muchas cosas, y ya para concluir, uno no entiende de esas diferencias en su máxima grandeza porque somos humanos y nacimos para sentir y para pensar. Los sentimientos no se piensan, se sienten. Los pensamientos se piensan y se pueden sentir, ahí la respuesta inconclusa e imperfecta de este improvisado reflexionar.